Parecía un día de invierno como cualquier otro, cuando en un concurrido crucero de la ciudad, pude notar la presencia de un sujeto efectuando malabares con fuego, todo esto mientras le pasaban autos a gran velocidad a escasos centímetros. Este hecho, tan ordinario ya en nuestros días, me provocó una serie de cuestionamientos: ¿Acaso ese individuo solía trabajar en un circo?, ¿Aprendió esos trucos al no encontrar un empleo mejor?, ¿Lo hace como una especie de hobbie?, ¿Cuál es su real motivación?, en fin, pensé de inmediato que esas preguntan no tendrían respuesta por ahora, a menos que fuese directamente a preguntarle, lo cual me causaba, una ya de por si consumada flojera, por decirlo de una manera amable.

El punto es que este encuentro fortuito me sirvió como punto de partida para una pregunta aún más interesante y que compartía una sola característica con cualquiera de las preguntas del párrafo anterior: que no tendría una respuesta clara.

¿Qué está mal con nuestra economía?

Por ahí escuche que la desigualdad de un pueblo se mide contando a la gente que busca un sustento en ese tipo de vialidades, muchas veces arriesgando la propia vida. Para empezar vivimos en un país con un sistema capitalista simulado, en donde existe una competencia desleal en el sector privado, propiciando grandes monopolios en diferentes áreas, a la vez un gobierno sobre protector que se escuda en una cada vez mas decadente industria petrolera para, no solo mantener sino muchas veces atiborrar de lujos, a un sector de la población productivamente inútil. Todo lo anterior a expensas de una clase trabajadora oprimida tanto educativa como socialmente.

Decía el gran filosofo griego Aristóteles que la educación no es más que un mecanismo liberador que te ayuda a obtener lo mejor de ti mismo, no podría estar más de acuerdo con su visión, a más de 2300 años de distancia. Desgraciadamente nuestros gobiernos no lo ven de esa foma, decía Andrés Oppenheimer que el brindar educación es una tarea tan importante que no debería ser dejada en manos de los gobiernos, de acuerdo también.

Dejando un poco de lado el tema económico y entrando en materias de tecnología, al conversar con algunos amigos sobre los temas de moda, sobre la prohibición a la piratería en internet y la libertad sobre la red en general, traslade todo esto que me provoco observar a un ciudadano haciendo malabares en un crucero al tema en cuestión.

Una vez mas me cuestiono a mí mismo, y de paso lanzo la pregunta al aire:

¿¿Es en verdad la pobreza económica el verdadero detonante de que internet se haya convertido en una gigantesca e interminable galería donde se puede conseguir cualquier cosa, debido a la necesidad incesante de las personas por tener acceso a recursos que de otra forma estarían fuera de su alcance?, o es solamente el fruto del deseo de una comunidad mundial totalmente abierta donde cualquiera, absolutamente cualquier persona, pueda disfrutar de aquello que hace tan especial a nuestra especie y que se ha logrado a través de muchas décadas en áreas como las artes, la ciencia, el entretenimiento, entre otras; algo que la humanidad se regala en cierta medida a si misma??

En lo personal, opino que….

-Por motivos de practicidad, se recortó este ensayo, quedando pendiente una segunda parte que será publicada en los próximos días.